Este sitio Web utiliza cookies

Utilizamos Cookies Propias y de terceros para posibilitar el funcionamiento de nuestra página, obtener información sobre la navegación y analizar la actividad en esta web. Puedes aceptar y configurar tus preferencias a través de este aviso, así como obtener más información. Configurar Cookies.

Aceptar todas las cookies

Este sitio Web utiliza cookies

Permiten al usuario la navegación a través de una página web, plataforma o aplicación y la utilización de las diferentes opciones o servicios que en ella existan como, por ejemplo, controlar el tráfico y la comunicación de datos, identificar la sesión, acceder a partes de acceso restringido, recordar los elementos que integran un pedido, realizar el proceso de compra de un pedido, realizar la solicitud de inscripción o participación en un evento, utilizar elementos de seguridad durante la navegación, almacenar contenidos para la difusión de videos o sonido o compartir contenidos a través de redes sociales

Estas cookies permiten medir el tráfico de la web y desarrollar recursos para mejorar el rendimiento de la página. Nos ayudan a identificar cuáles es la información más relevante y cómo navegan los usuarios por la web. Toda la información recopilada por estas cookies es anónima. Si no aceptas estas cookies, no podemos registrar y hacer seguimiento de tus visitas.

Aceptar todas las cookies selecionadas

Aceptar todas las cookies

anterior siguiente cerrar
70

Fuente del Ángel
Caído

Fuente del Ángel</br> Caído

© Vicente Tofiño

Se trata de un gran monumento dedicado a la figura de Lucifer, el ángel caído. Recoge justo el momento de su expulsión del Paraíso, provocada por desobedecer y desafiar a Dios; la escultura plasma el momento en el que el espíritu del mal, representado en forma de serpiente, se introduce en su cuerpo. Fue donado por la Corona a la Villa de Madrid para su ornamentación, si bien con la condición de que se hiciera un bello, digno y adecuado pedestal para la escultura; su ejecución corrió a cargo del arquitecto Francisco Jareño y Alarcón.

El modelo originario había sido realizado en escayola por el escultor Ricardo Bellver durante su pensionado en Roma, como un homenaje al poema épico de John Milton "El Paraíso Perdido", reconociéndose su mérito de inmediato; informada la Academia de Bellas Artes de San Fernando, ésta propuso al ministro de Estado que se reprodujera en mármol o bronce. El rey Alfonso XII decidió sufragar los gastos de su fundición, facilitando su presentación en la Exposición Nacional de 1878, donde obtuvo la Medalla de Primera Clase, y en la Universal de París del mismo año. Fue inaugurada en su actual ubicación por la reina regente María Cristina de Habsburgo en 1885.